martes 28 de abril de 2009


sábado 6 de diciembre de 2008


Tactos

Hay dolores en tocarnos. Nuestra piel se niega a sentir a los otros. Aunque nos muramos de ganas de tocarnos no podemos. No lo toleramos. se nos pone la piel de gallina. Se nos sube la bilis. Nos enervamos. Tocar es reconocer que hay otros ademas de uno

Salute. De nuevo la posibilidad. Escote grande, mini corta, camisa ajustada, slip visible, cabello engominado, mirar es un arte ¿Mir Arte? Tocarse es el delito...y el delirio. Mirame y no me toques. pero mirame.

Yo, a mis amigos los beso, los abrazo ¡Tengo la mano llena de grasa! No importa. Entre bueyes...Estoy todo transpirado ¡Dejate de hinchar las bolas! ¡Dame un beso!¡Dame un abrazo! ¡Dame algo....

Bastó que lo tocaran para que acabara.
Bastó que lo tocaran para que se le bajara
Bastó que la tocaran para que se le secara.
Bastó con un roce de las manos para hacerme sentir incómoda.
Basto con que me rosara con la mirada para sentir su desprecio (NE: ¿Cómo se puede rozar son una mirada?)

Viajábamos en el bondi. Me tocaron el culo. Me apoyaron. Me tocaron una teta. Le refregaron un bulto por la pierna. Me despeinaron. Me sacudieron. Lo pero no fue eso, sino la sensación de lo mecánico, de lo abstracto de lo neutro.
Me tocaron, sacudieron, apoyaron como si nada. Sin un gemido, sin un guiño cómplice, sin una sonrrisa socarrona, sin una burla aunque sea. ¿Hay alguien ahí adentro del Central Rojo?


Mirar en la tele las tetas, los culos y las conchas que nunca tocaremos
Mirar en las revistas las tetas, los culos y las conchas que nunca tocaremos.
Mirar en la calle las tetas, los culos y las conchas que nunca tocaremos.
Mirame y no me toques.
En una de esas te hago un favor.
Mira si algun día podés tocar y al tocar te das cuenta de que no podes....






miércoles 5 de noviembre de 2008








lunes 20 de octubre de 2008

De nuevo aquí, en VGB

Por Emilio Pihen

Charla Uno

- ¿Quién es tu jefe?
- Fulano de Tal
- Ah…no, no me cae muy bien
- Claro, claro
- Eso pasa cuando se le da poder a un negro…

Charla Dos
- Recién yo te hacia la seña nazi como una broma, es solo eso una broma
- No me parece gracioso, mi suegra y mi cuñada están haciendo el ayuno de Ion Kipur…
- ¡Ah! ¿Sos ruso?
- No, pero mi familia si es judía. A parte me sigue sin parecer gracioso eso del saludo nazi
- Pero si esta todo bien, acá estamos en Argentina, somos argentinos, no somos ni judíos ni nada, solo argentinos, yo te entiendo yo soy policía…
- Yo no, ni quiero serlo…igual tu chiste sigue sin ser gracioso
- Bueno, bueno…igual en Ion Kipur muchos “rusos” se pintan la cara y hasta forman grupos armados…

Charla Tres
- Si claro, lo que pasa es que hay mucha confusión
- Si, los inmigrantes del Graff Spee no eran nazis
- No, y el barco no era de guerra, era un barco de provisiones

Afiche Uno
Charla-Debate: “Los Nazis que no fueron, los inmigrantes del Graff Spee”

martes 26 de agosto de 2008

La moral de John Rambo

Por Emilio Pihen


John Rambo es un vetrano de la guerra de Viet Nam. Mas precisamente un ex boina verde atormentado por los recuerdos de la guerra en la que participo como grupo de comandos de elite. En honor a la verdad a Rambo lo atormentan los recuerdos de su paso por un campo de prisioneros de guerra donde sufrió innumerables actos de maltratos y torturas que no solo lo han marcado en su alma ya que en su espalda se pueden apreciar profundas cicatrices producidas por un soldado nor vietnamita con una hoja de cuchillo.
Ahora Rambo (ahora se entiende el momento en que se desarrolla su historia) es como gran parte de los veteranos de esa guerra, un paria en su país, alguien que para el estadounidense medio representa la derrota militar, la vergüenza, lo que no debe ser nombrado ni recordado, el honor patriótico mancillado. Rambo es alguien que camina por las rutas de Estados Unidos, sintiéndose extraño en su propia tierra, buscando a otros sobrevivientes de su pelotón con una foto en su mano. Su búsqueda es infructuosa, los que no cayeron en combate están atrapados por la locura o mueren por los efectos residuales de los químicos que ellos mismos usaron como armas o sus familias están inmersas en la pobreza. Porque el ahora también muestra otra dura cara, es 1982, el segundo año de la dura recesión económica del gobierno neoliberal conservador de Ronald Reagan y la guerra fría entre y la amenaza de una hecatombe nuclear entre Estados Unidos y la URSS es un hecho cotidiano para todos los habitantes del plantea.

Rambo no encuentra a sus amigos y no se encuentra a si mismo y lo peor de todo es que está casa.

Pensando en lo que nuestra historia reciente de militancia, luchas Sociales y Populares y Terrorismo de Estado y hasta la guerra de Malvinas no he dejado de preguntarme cual seria la matriz cultural en la cual se forjó por largas décadas en nuestro país un ideario de militante ligado a la concepción de un héroe incorruptible, capaz de cruzar las mas fuertes tormentas y salir airoso y sin un rasguño, no solo en su cuerpo sino en su espíritu. El cine es por cierto uno de los ámbitos sociales donde gran parte de los argentinos consumió (y consume) modelos de relaciones sociales. Y hablo de cine no solo como la sala donde se proyecta una película sino como arte, vemos cine en nuestros televisores.

No dejan de asombrar las analogías entre la sinopsis de “First Blood” (este es el nombre en ingles de la película y significa “Primera Sangre”) y muchas de las situaciones vividas por sobrevivientes de campos de exterminio en nuestro país y ex combatientes de la guerra del atlántico Sur.

La escupida

Luego de sufrir apremios ilegales y la cárcel, Rambo tiene una segunda chance. Su amigo y mentor, el coronel Trautman lo rescata de la prisión donde estaba confinado a picar piedras para llevarlo nuevamente a viet nam a rescatar a un grupo de soldados que aun están prisioneros en la jungla. En una maniobra de inteligencia, Rambo es abandonado por sus superiores y recapturado por tropas de la URSS que lo someten nuevamente a torturas, esta vez con descargas eléctricas aplicadas sobre una cama de hierro. Rambo, prácticamente solo en la sala de torturas, en una maniobra de segundos, se libera, mata a un par de sus captores, empuja a su verdugo a la cama de hierro y le manda todos los voltios juntos y huye.
En la tercera parte de la zaga, rambo viaja a Afganistán a luchar con las tropas de ocupación de la ex URSS cuando Trautman es capturado. Trautman es llevado a una base estratégica del desierto y sometido a un interrogatorio sobre el campamento de los reveldes. Ante su negativa a colaborar espontáneamente, es atado a un camastro de hierro y picaneado. Cuando se le pregunta porel campamento revelde, Trautman mira a los ojos a su verdugo y lo escupe en la cara.
¿En cuantas películas vimos esta escena planteada de las mas diversas formas? El chico de la película, el héroe, el prototipo, resiste a la tortura. No solo eso. Es capaz de mirar a su verdugo y escupirlo. Es capaz de volver al mundo luego de pasar por un centro clandestino de detención o una sala de torturas y reencontrarse con sus amigos y camaradas sin que nadie pueda o quiera reprocharle algo.
Como no pensar en los manuales de instruccion Estadounidenses donde se enseñó metodos de sometimiento donde nadie resiste a la tortura. Digo en lo público, lo masivo, el imperio enseña que a la tortura, si uno es un heroe de verdad, se puede resistir. En lo intimo y vedado de la instruccion militar se enseña que nadie resiste.
Pensando al cine como uno de los lugares donde gran parte de los argentinos que integraron la denominada “generación de los 70” formó sus relaciones sociales (primeros noviazgos, barras de amigos, etc) podemos suponer que una parte importante del pensamiento revolucionario en nuestro país, el que nos hace pensaral otro como sujeto de cambio, se construyó, lamentablemente, desde una línea de pensamiento generada en uno de los centros donde se construye el mas fuerte poder simbólico de los valores del imperio: Hollywood, California. La Nueva Roma
Hasta la próxima.